Tras descargarme la imagen ISO, creé -como hago habitualmente- una máquina virtual en VMWare, e intenté instalar el nuevo sistema operativo en ella. Pero las cosas empezaron a ir mal. La instalación se completó sin problemas, pero tardó tres horas (frente a los 43 minutos que me llevó instalar Windows 7 beta en enero). Además, una vez terminada la instalación, tardaba entre ocho y nueve minutos en arrancar (medidos desde la pantalla de la BIOS hasta el momento en que conseguía desplegar el menú Inicio). Increíblemente lento. Era posible que Microsoft hubiera hecho algo más lento Windows 7 al añadir algún servicio o engordar algo el código, pero... ¿tardar cuatro veces más? Sospechando que algo iba mal, me puse a investigar.
Para hacer corta la historia, os diré que el problema había surgido por la nueva versión de VMWare (la 6.5.2) que instalé hace un mes. La nueva versión del "hardware virtual" (la interfaz de hardware emulada por VMWare) parece que no se lleva bien con Windows 7 (o Windows 7 no se lleva bien con ella). El caso es que la solución es sencilla: apagar la máquina virtual, localizar el archivo .vmx de configuración (por ejemplo, "Windows 7 RC.vmx"), abrirlo con el bloc de notas, y en la línea que pone
sustituir el 7 por un 6 y guardar. Esto configurará una versión anterior del hardware virtual y, a partir de ese momento, Windows volverá a funcionar correctamente.
Haciendo más pruebas, me he encontrado que la ralentización también ocurre con el entorno de preinstalación (PE) de Windows Vista, así que probablemente afecte a todos los sistemas basados en la versión 6 del kernel NT (Windows Vista, Windows 7 y Windows Server 2008). Por otra parte, es probable que dependa del procesador de la máquina física: yo tengo un AMD Sempron, pero un amigo que tiene un AMD Athlon 64 no ha encontrado ningún problema.
Si tenéis experiencia, sea buena o mala, con Windows 7 en la versión 6.5.2 de VMWare, dejad un comentario. A ver si conseguimos acotar el problema :-) .