Saludos de nuevo, compañeros.
Me he tomado unos días de (necesarias) vacaciones en Sanabria, la siempre maravillosa Sanabria, y vuelvo a la carga. Tengo algunos artículos preparados, y seguro que irán surgiendo temas interesantes sobre los que escribir. Mientras tanto, os dejo esta fotografía que tomé una de las noches de mis vacaciones:
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sábado, 2 de agosto de 2014
miércoles, 14 de octubre de 2009
La foto de la semana: Paseo del Muro
Mi reciente visita a Gijón y Oviedo ha sido bastante fructífera (fotográficamente hablando). Aquí tenéis otra fotografía de mar, bastante diferente de la anterior. Es una vista de la Playa de San Lorenzo y el Paseo del Muro a la caída de la tarde.
jueves, 8 de octubre de 2009
La foto de la semana: Camino
Este verano se ha abierto al público (por fin) el Castillo de Zamora, tras su rehabilitación para convertirlo en museo permanente para las esculturas del artista zamorano Baltasar Lobo. Y, la verdad, es una delicia pasear por entre esos muros centenarios. Sobre todo con una cámara en la mano. Aquí os dejo una imagen de las muchas que he tomado allí. Seguro que en el futuro vienen muchas más.
martes, 6 de octubre de 2009
Fotografía para todos: Paisajes
Comienza un nuevo curso. Y, con él, la sección práctica de la serie Fotografía para todos. En ella intentaré dar unas pocas guías generales para resolver ciertos tipos de escenas, asentadas en la teoría que vimos en artículos anteriores.
En este primer artículo, voy a empezar por algo sencillo: los paisajes. Seguro que ya habéis sacado unos cuantos. Pero, como sucede a menudo en fotografía, no es suficiente con tener una escena bonita; también hay que tener cierta técnica.
Lo primero a tener en cuenta es el horizonte. Debe estar perfectamente horizontal. Si en nuestra imagen no se ve el horizonte (estamos fotografiando, por ejemplo, la ladera de una montaña, o un paisaje urbano), siempre hay elementos horizontales (una acera, un camino en la lejanía...) que nos pueden ayudar a que la fotografía no quede torcida. Y si no hay horizontales, podemos guiarnos por los verticales (farolas, cipreses...), siempre que queden cerca del centro de la imagen.
Una vez que tenemos el horizonte bien orientado, debemos decidir su posición dentro de la foto. Las fotos que tienen el horizonte en el centro son, por lo general, aburridas. Aquí es de aplicación la llamada regla de los tercios. Ya hablaré de ella con más calma en otro artículo. Pero por ahora, bastará con lo siguiente. Consiste en imaginar dos líneas horizontales que dividan la imagen en tres partes iguales, y colocar el horizonte en una de esas líneas. Esto nos obligará, también, a tomar una decisión: ¿es más importante el cielo o la tierra? Según sea nuestra respuesta, colocaremos el horizonte en la línea superior o en la inferior.
Aquí podéis ver dos paisajes otoñales, tomados la misma tarde. En el primero de ellos, el protagonista es el cielo, por lo que he situado el horizonte en la mitad inferior de la fotografía. Sin embargo, en el segundo, lo he desplazado a la parte superior para darle más importancia a los campos:
Por último, un par de consejos que, con seguridad, os ayudarán a mejorar vuestros paisajes. El primero es procurar que haya algún elemento en primer plano o algo que llame la atención o rompa la monotonía. Un paisaje de montañas nevadas puede ser bonito, pero si encuadramos de forma que ese refugio de piedra quede en primer plano, ganará mucho. El segundo es buscar escenas con cierta variedad cromática. Podéis observar ambas reglas en la siguiente imagen. La encina atrae la atención y rompe la monotonía, mientras que los colores del cielo y de la tierra presentan un contraste llamativo:
Una vez tengáis decidida la composición, bastará con calcular la exposición, enfocar y disparar. ¡Mucha suerte con vuestras creaciones!
En este primer artículo, voy a empezar por algo sencillo: los paisajes. Seguro que ya habéis sacado unos cuantos. Pero, como sucede a menudo en fotografía, no es suficiente con tener una escena bonita; también hay que tener cierta técnica.
Lo primero a tener en cuenta es el horizonte. Debe estar perfectamente horizontal. Si en nuestra imagen no se ve el horizonte (estamos fotografiando, por ejemplo, la ladera de una montaña, o un paisaje urbano), siempre hay elementos horizontales (una acera, un camino en la lejanía...) que nos pueden ayudar a que la fotografía no quede torcida. Y si no hay horizontales, podemos guiarnos por los verticales (farolas, cipreses...), siempre que queden cerca del centro de la imagen.
Una vez que tenemos el horizonte bien orientado, debemos decidir su posición dentro de la foto. Las fotos que tienen el horizonte en el centro son, por lo general, aburridas. Aquí es de aplicación la llamada regla de los tercios. Ya hablaré de ella con más calma en otro artículo. Pero por ahora, bastará con lo siguiente. Consiste en imaginar dos líneas horizontales que dividan la imagen en tres partes iguales, y colocar el horizonte en una de esas líneas. Esto nos obligará, también, a tomar una decisión: ¿es más importante el cielo o la tierra? Según sea nuestra respuesta, colocaremos el horizonte en la línea superior o en la inferior.
Aquí podéis ver dos paisajes otoñales, tomados la misma tarde. En el primero de ellos, el protagonista es el cielo, por lo que he situado el horizonte en la mitad inferior de la fotografía. Sin embargo, en el segundo, lo he desplazado a la parte superior para darle más importancia a los campos:
Por último, un par de consejos que, con seguridad, os ayudarán a mejorar vuestros paisajes. El primero es procurar que haya algún elemento en primer plano o algo que llame la atención o rompa la monotonía. Un paisaje de montañas nevadas puede ser bonito, pero si encuadramos de forma que ese refugio de piedra quede en primer plano, ganará mucho. El segundo es buscar escenas con cierta variedad cromática. Podéis observar ambas reglas en la siguiente imagen. La encina atrae la atención y rompe la monotonía, mientras que los colores del cielo y de la tierra presentan un contraste llamativo:
Una vez tengáis decidida la composición, bastará con calcular la exposición, enfocar y disparar. ¡Mucha suerte con vuestras creaciones!
jueves, 1 de octubre de 2009
La foto de la semana: Rocas y luces
He pasado parte de la semana pasada en Gijón y Oviedo (por eso ha estado parado el blog). Por supuesto, he hecho unas cuantas fotos interesantes, pero la que más me ha gustado la tomé la primera noche, justo después de llegar a Gijón. Está obtenida mediante la técnica del "apilado", y procesada íntegramente en la cámara. Equivale a un disparo con un tiempo de exposición de 40 segundos. Creo que el trabajo ha merecido la pena; vosotros diréis.
lunes, 21 de septiembre de 2009
La foto de la semana: Truncado
Durante mis vacaciones he estado en Valencia, y he tenido oportunidad de visitar la Ciudad de las Artes y las Ciencias, diseñada por el arquitecto valenciano Santiago Calatrava. Fue un verdadero placer. Sus edificios están llenos de formas y texturas que se prestan a hacer excelentes fotografías. De esa tarde he publicado nada más y nada menos que cuatro imágenes en mi galería de Flickr, y esta que hoy os presento es mi favorita. No sólo por composición y texturas, sino sobre todo por esa luz dorada tan especial que tienen los atardeceres mediterráneos.
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viernes, 18 de septiembre de 2009
Las fotos de las vacaciones
Durante estas semanas de vacaciones, también he faltado a mi cita de la foto de la semana. A partir del lunes la retomaré, pero hoy quiero presentaros cuatro de las fotos que he tomado durante este tiempo.
De arriba a abajo, y de izquierda a derecha, son "Banco de España II", "Intermedio", "Los peligros de ir de copas" y "En el parque II". Podéis verlas en grande haciendo clic sobre ellas: se abrirán en una nueva ventana (o una nueva pestaña).
De arriba a abajo, y de izquierda a derecha, son "Banco de España II", "Intermedio", "Los peligros de ir de copas" y "En el parque II". Podéis verlas en grande haciendo clic sobre ellas: se abrirán en una nueva ventana (o una nueva pestaña).
jueves, 20 de agosto de 2009
Canon presenta nuevas compactas
Ayer, Canon ha renovado su línea de cámaras compactas, como suele hacer todos los años por estas fechas.
La Digital IXUS 200 introduce, por fin, una pantalla táctil a la gama de Canon. Por otra parte, las Digital IXUS 120, PowerShot SX20, y PowerShot SX120 son simples revisiones de modelos anteriores, manteniendo cuerpos y ópticas, pero aumentando resoluciones y (en algunos casos) introduciendo el nuevo procesador DiGIC IV.
Las verdaderas novedades son los modelos PowerShot G11 y PowerShot S90. Ambas cámaras parecen hechas en respuesta a la Panasonic Lumix LX3 (el nuevo objeto del deseo de muchos fotógrafos aficionados), lo que se refleja en el uso de un sensor de menor resolución y mayor tamaño. En concreto, ambos modelos se basan en un nuevo sensor de 10.0 Mpx y 1/1,7", que casi duplica en superficie a los sensores de 1/2.3" habituales en las compactas y bridges, y casi triplica el tamaño de píxel respecto al sensor incorporado en la G10.
La PowerShot G11 está basada en el mismo cuerpo metálico y la misma óptica 28-140 f/2,8-4,5 que la G10, y mantiene su peso cercano a los 400 gramos, pero solventa su mayor deficiencia: un minúsculo sensor de 14,7 Mpx, con uno de los menores tamaños de píxel jamás vistos, y, por tanto, una pobrísima relación señal/ruido. Canon afirma que el nuevo sensor, combinado con la última revisión del procesador DiGIC IV, proporciona una mejora de dos diafragmas en cuanto a ruido se refiere, y aumenta el rango dinámico y la capacidad de resolver luces. Y con las especificaciones técnicas en la mano, no tengo motivos para dudarlo. Creo que por fin la serie PowerShot G ha vuelto a tener un modelo por el que merece la pena dejarse los 600 Euros que cuesta.
Por otra parte, la PowerShot S90 parece una versión en miniatura de la G11. Pesa menos de la mitad, y es mucho más delgada y algo más barata (470 Euros). Aparte del tamaño, la diferencia una óptica excepcional: equivalente a 28-105, pero, atención, empezando en f/2,0. Algo que no veíamos en una compacta de Canon desde los tiempos de la PowerShot G5, y que ha sido uno de los puntos fuertes de la Lumix LX3. Respecto a ésta, la óptica de la S90 pierde un poco de flexibilidad en el extremo ancho (28 frente a 24 mm.), pero gana ampliamente en zoom (105 frente a 60 mm.). Una solución, creo yo, bastante equilibrada.
Como dejé ver hace dos semanas en el artículo titulado ¿Qué cámara compacta recomiendas?, estaba empezando a estar preocupado por Canon en el mercado de las compactas, viendo la superioridad práctica de la Lumix LX3. Ahora está claro que Canon ha decidido responder como mejor sabe: manteniendo la calidad de sus ópticas, y resolviendo las debilidades de sus modelos anteriores. Le toca mover ficha a Panasonic.
Más información: http://www.dpreview.com/ (en inglés)
La Digital IXUS 200 introduce, por fin, una pantalla táctil a la gama de Canon. Por otra parte, las Digital IXUS 120, PowerShot SX20, y PowerShot SX120 son simples revisiones de modelos anteriores, manteniendo cuerpos y ópticas, pero aumentando resoluciones y (en algunos casos) introduciendo el nuevo procesador DiGIC IV.
Las verdaderas novedades son los modelos PowerShot G11 y PowerShot S90. Ambas cámaras parecen hechas en respuesta a la Panasonic Lumix LX3 (el nuevo objeto del deseo de muchos fotógrafos aficionados), lo que se refleja en el uso de un sensor de menor resolución y mayor tamaño. En concreto, ambos modelos se basan en un nuevo sensor de 10.0 Mpx y 1/1,7", que casi duplica en superficie a los sensores de 1/2.3" habituales en las compactas y bridges, y casi triplica el tamaño de píxel respecto al sensor incorporado en la G10.
La PowerShot G11 está basada en el mismo cuerpo metálico y la misma óptica 28-140 f/2,8-4,5 que la G10, y mantiene su peso cercano a los 400 gramos, pero solventa su mayor deficiencia: un minúsculo sensor de 14,7 Mpx, con uno de los menores tamaños de píxel jamás vistos, y, por tanto, una pobrísima relación señal/ruido. Canon afirma que el nuevo sensor, combinado con la última revisión del procesador DiGIC IV, proporciona una mejora de dos diafragmas en cuanto a ruido se refiere, y aumenta el rango dinámico y la capacidad de resolver luces. Y con las especificaciones técnicas en la mano, no tengo motivos para dudarlo. Creo que por fin la serie PowerShot G ha vuelto a tener un modelo por el que merece la pena dejarse los 600 Euros que cuesta.
Por otra parte, la PowerShot S90 parece una versión en miniatura de la G11. Pesa menos de la mitad, y es mucho más delgada y algo más barata (470 Euros). Aparte del tamaño, la diferencia una óptica excepcional: equivalente a 28-105, pero, atención, empezando en f/2,0. Algo que no veíamos en una compacta de Canon desde los tiempos de la PowerShot G5, y que ha sido uno de los puntos fuertes de la Lumix LX3. Respecto a ésta, la óptica de la S90 pierde un poco de flexibilidad en el extremo ancho (28 frente a 24 mm.), pero gana ampliamente en zoom (105 frente a 60 mm.). Una solución, creo yo, bastante equilibrada.
Como dejé ver hace dos semanas en el artículo titulado ¿Qué cámara compacta recomiendas?, estaba empezando a estar preocupado por Canon en el mercado de las compactas, viendo la superioridad práctica de la Lumix LX3. Ahora está claro que Canon ha decidido responder como mejor sabe: manteniendo la calidad de sus ópticas, y resolviendo las debilidades de sus modelos anteriores. Le toca mover ficha a Panasonic.
Más información: http://www.dpreview.com/ (en inglés)
martes, 18 de agosto de 2009
La foto de la semana: Catedral iluminada
La foto de hoy es, más que otras veces, un juego de luces. Paseando por el casco antiguo, me encontré con un concierto de folk en el atrio de la Catedral. Lamentablemente, todas los asientos estaban ocupados, por lo que no pude quedarme a escucharlo. Pero afortunadamente, la Catedral tenía una iluminación espectacular para acompañar la actuación. Y pude capturar algunas imágenes interesantes. Ésta es la que más me gusta de todas.

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martes, 11 de agosto de 2009
La foto de la semana: Quijote y Sancho
Esta semana os presento una fotografía tomada en la madrileña Plaza de España. Se trata de una vista de la estatua de Don Quijote y Sancho Panza que hay en los jardines que ocupan el centro de la plaza. Está tomada con un gran angular para así poder acercarme más a la estatua y exagerar su proporción respecto al edificio de la Torre de Madrid, que se ve tras ella.
sábado, 8 de agosto de 2009
¿Qué cámara compacta recomiendas?
Mi amigo Paco Medina me pide que le recomiende una cámara compacta. Creo que el tema es suficientemente interesante para dedicarle un artículo.
Antes de nada, dejar claro un punto clave. El principal problema de las cámaras compactas es que tienen un sensor como unas 10 veces más pequeño que el de las réflex, y que, por tanto, genera mucho más ruido. Las cámaras llamadas "bridge" (esas cámaras todo-en-uno que parecen réflex sin llegar a serlo) casi siempre montan sensores del mismo tamaño que las compactas. A consecuencia de eso, no ofrecen una mejor calidad de imagen, aunque sí que cuestan dos o tres veces más que las compactas, y son mucho más engorrosas. Por tanto, plantéate una bridge sólo si te convence la óptica.
Otra consideración es que, en las compactas, la reducción de ruido es crítica. Yo he sido de Nikon toda la vida, pero tengo que reconocer que los procesadores DiGIC de Canon está por delante del resto de las marcas, aunque últimamente Panasonic se está acercando peligrosamente con su Venus Engine. Por tanto, y ya que (supongo) buscas control y cierta calidad de imagen, me voy a centrar en los modelos de esas dos marcas que tienen controles manuales.
En Canon, una buena opción es la PowerShot SX110 IS (200 Euros). Monta una óptica 36-360 f/2.8-4.3 con estabilizador óptico, un sensor de 9.0 Mpx y el procesador DiGIC III. De fábrica no permite disparar en RAW, pero es compatible con el firmware CHDK, que le añade muchas más características útiles (lee el artículo enlazado para más información). Las dos pegas que tiene es que la distancia focal mínima es de 36 mm. (lo que dificulta su uso en interiores), y que no admite filtros ni convertidores. Sí los admiten, sin embargo, mi querida PowerShot A720 IS (35-210 f/2.8-4.8 estabilizado, 8 Mpx.) y su hermana menor, la A570 (35-140 f/2.6-5.5 estabilizado, 7,1 Mpx), que, además, también son compatibles con CHDK. La A720 cuenta con la ventaja adicional de que su adaptador presenta una rosca de 58 mm., que le permite emplear los accesorios de las PowerShot G, más fáciles de encontrar. La A720 y la A570 son modelos de hace dos años y están descatalogadas, pero si buscas, aún las puedes encontrar por 180 y 120 Euros, respectivamente. Por último, si te sobra el dinero, puedes comprar una PowerShot G10 (28-140 f/2.8-4.5 estabilizado, 14,7 Mpx., 400 Euros). Es más pesada que las otras (¡casi el doble!), usa batería en lugar de pilas, no permite usar CHDK y su punto flaco es el sensor de 14,7 Mpx. (que aumenta enormemente el ruido en la imagen), pero, a cambio, tienes un 28 mm. útil para interiores, y la posibilidad de usar filtros y convertidores. Canon seguramente introduzca nuevos modelos en agosto, así que puede ser buena idea esperar quince días, ya que probablemente muchos distribuidores bajen algo los precios de los modelos antiguos para liquidarlos.
Panasonic tiene un modelo muy interesante en su catálogo: la Lumix DMC-LX3. Monta un sensor que duplica el tamaño que es habitual en las compactas y bridge (1/1,63" en lugar de 1/2,3"), y, sobre todo, es realmente comedida a la hora de aplicar la reducción de ruido en la imagen, lo que consigue resultados casi tan detallados como los modelos de Canon, y un poco más limpios de ruido. La óptica que monta también es notable: es una 24-60 mm. f/2.0-2.8. No, ni los 24 mm. ni el f/2.0 son errores tipográficos O:-) . Es un poco escasa en alcance de zoom, pero para fotografía artística y de interiores es excelente, y el extremo largo, 60 mm., es suficiente para hacer buenos retratos (sobre todo si tenemos en cuenta que el usar un sensor mayor reduce la profundidad de campo). He tenido la suerte de tenerla en la mano y probarla, y es ligera, cómoda y rápida. Y como un plus, permite la grabación de vídeo en alta definición (720 líneas). Las mayores pegas que le veo es que emplea una batería de ion-Litio, y que su precio está en torno a 400 Euros. Dicho lo cual, me gastaría mucho más a gusto 400 Euros en esta cámara que en la G10 de Canon: tiene un sensor mayor y una óptica sensiblemente mejor.
Nikon, aunque tiene unas compactas de bajo coste excelentes (la serie Coolpix L), lamentablemente se queda un poco desfasada en esta liga. Las Coolpix P no bajan de los 400 Euros, y no ofrecen mucho para convencer. Lo mismo puede decirse de otras marcas, como Kodak, más centradas en ofrecer productos de consumo puros.
Por último, no quiero cerrar el artículo sin mencionar una perita en dulce de una marca de la que -habitualmente- no soy fan. Hablo de la Olympus Digital Pen E-P1. Ni es una compacta (es una minicámara de sistema Micro Cuatro Tercios con lentes intercambiables), ni es precisamente barata (750 Euros con un 28-82 mm.). Pero, según lo que busques, puede ser interesante. El cuerpo tiene tamaño de compacta (36 mm. de grosor), y hay disponible un objetivo fijo de 34 mm. que tiene un grosor de sólo dos centímetros. El resultado es una cámara de lentes intercambiables ligeramente mayor que una compacta tradicional. Lamentablemente, el precio la sitúa también por encima de muchos modelos de réflex.
En una compacta considero que es mejor que use pilas en lugar de baterías por dos razones: primero, las baterías de ion-Litio tienden a perder capacidad si no se les hace un ciclo de carga al mes (cosa a tener en cuenta en una cámara para uso ocasional), y son caras. Muy caras. Segundo, y casi más importante, con una cámara a pilas, si se gastan, puedes ir a una tienda y comprar un paquete. Eso me ha salvado la vida más de una vez. Por otra parte, el que las pilas recargables duren menos que las baterías de ion-Litio es un mito: con mi A720 suelo sacar entre 200 y 400 fotos por carga. El único inconveniente real es el tiempo de carga del flash, más largo con pilas recargables.
Resumiendo: hoy por hoy, yo elegiría una Canon PowerShot, probablemente una A720, o quizás una SX110. La Panasonic Lumix LX3 también es una excelente opción, aunque algo más cara. Al margen de esos modelos, la relación calidad/precio queda un poco desbarajustada, por exceso de precio o falta de prestaciones.
Todo esto es en mi opinión, que no tiene que coincidir con la tuya, y los precios son aproximados y blablablá blablablá. Ya sabes el rollo O:-) .
Antes de nada, dejar claro un punto clave. El principal problema de las cámaras compactas es que tienen un sensor como unas 10 veces más pequeño que el de las réflex, y que, por tanto, genera mucho más ruido. Las cámaras llamadas "bridge" (esas cámaras todo-en-uno que parecen réflex sin llegar a serlo) casi siempre montan sensores del mismo tamaño que las compactas. A consecuencia de eso, no ofrecen una mejor calidad de imagen, aunque sí que cuestan dos o tres veces más que las compactas, y son mucho más engorrosas. Por tanto, plantéate una bridge sólo si te convence la óptica.
Otra consideración es que, en las compactas, la reducción de ruido es crítica. Yo he sido de Nikon toda la vida, pero tengo que reconocer que los procesadores DiGIC de Canon está por delante del resto de las marcas, aunque últimamente Panasonic se está acercando peligrosamente con su Venus Engine. Por tanto, y ya que (supongo) buscas control y cierta calidad de imagen, me voy a centrar en los modelos de esas dos marcas que tienen controles manuales.
En Canon, una buena opción es la PowerShot SX110 IS (200 Euros). Monta una óptica 36-360 f/2.8-4.3 con estabilizador óptico, un sensor de 9.0 Mpx y el procesador DiGIC III. De fábrica no permite disparar en RAW, pero es compatible con el firmware CHDK, que le añade muchas más características útiles (lee el artículo enlazado para más información). Las dos pegas que tiene es que la distancia focal mínima es de 36 mm. (lo que dificulta su uso en interiores), y que no admite filtros ni convertidores. Sí los admiten, sin embargo, mi querida PowerShot A720 IS (35-210 f/2.8-4.8 estabilizado, 8 Mpx.) y su hermana menor, la A570 (35-140 f/2.6-5.5 estabilizado, 7,1 Mpx), que, además, también son compatibles con CHDK. La A720 cuenta con la ventaja adicional de que su adaptador presenta una rosca de 58 mm., que le permite emplear los accesorios de las PowerShot G, más fáciles de encontrar. La A720 y la A570 son modelos de hace dos años y están descatalogadas, pero si buscas, aún las puedes encontrar por 180 y 120 Euros, respectivamente. Por último, si te sobra el dinero, puedes comprar una PowerShot G10 (28-140 f/2.8-4.5 estabilizado, 14,7 Mpx., 400 Euros). Es más pesada que las otras (¡casi el doble!), usa batería en lugar de pilas, no permite usar CHDK y su punto flaco es el sensor de 14,7 Mpx. (que aumenta enormemente el ruido en la imagen), pero, a cambio, tienes un 28 mm. útil para interiores, y la posibilidad de usar filtros y convertidores. Canon seguramente introduzca nuevos modelos en agosto, así que puede ser buena idea esperar quince días, ya que probablemente muchos distribuidores bajen algo los precios de los modelos antiguos para liquidarlos.
Panasonic tiene un modelo muy interesante en su catálogo: la Lumix DMC-LX3. Monta un sensor que duplica el tamaño que es habitual en las compactas y bridge (1/1,63" en lugar de 1/2,3"), y, sobre todo, es realmente comedida a la hora de aplicar la reducción de ruido en la imagen, lo que consigue resultados casi tan detallados como los modelos de Canon, y un poco más limpios de ruido. La óptica que monta también es notable: es una 24-60 mm. f/2.0-2.8. No, ni los 24 mm. ni el f/2.0 son errores tipográficos O:-) . Es un poco escasa en alcance de zoom, pero para fotografía artística y de interiores es excelente, y el extremo largo, 60 mm., es suficiente para hacer buenos retratos (sobre todo si tenemos en cuenta que el usar un sensor mayor reduce la profundidad de campo). He tenido la suerte de tenerla en la mano y probarla, y es ligera, cómoda y rápida. Y como un plus, permite la grabación de vídeo en alta definición (720 líneas). Las mayores pegas que le veo es que emplea una batería de ion-Litio, y que su precio está en torno a 400 Euros. Dicho lo cual, me gastaría mucho más a gusto 400 Euros en esta cámara que en la G10 de Canon: tiene un sensor mayor y una óptica sensiblemente mejor.
Nikon, aunque tiene unas compactas de bajo coste excelentes (la serie Coolpix L), lamentablemente se queda un poco desfasada en esta liga. Las Coolpix P no bajan de los 400 Euros, y no ofrecen mucho para convencer. Lo mismo puede decirse de otras marcas, como Kodak, más centradas en ofrecer productos de consumo puros.
Por último, no quiero cerrar el artículo sin mencionar una perita en dulce de una marca de la que -habitualmente- no soy fan. Hablo de la Olympus Digital Pen E-P1. Ni es una compacta (es una minicámara de sistema Micro Cuatro Tercios con lentes intercambiables), ni es precisamente barata (750 Euros con un 28-82 mm.). Pero, según lo que busques, puede ser interesante. El cuerpo tiene tamaño de compacta (36 mm. de grosor), y hay disponible un objetivo fijo de 34 mm. que tiene un grosor de sólo dos centímetros. El resultado es una cámara de lentes intercambiables ligeramente mayor que una compacta tradicional. Lamentablemente, el precio la sitúa también por encima de muchos modelos de réflex.
En una compacta considero que es mejor que use pilas en lugar de baterías por dos razones: primero, las baterías de ion-Litio tienden a perder capacidad si no se les hace un ciclo de carga al mes (cosa a tener en cuenta en una cámara para uso ocasional), y son caras. Muy caras. Segundo, y casi más importante, con una cámara a pilas, si se gastan, puedes ir a una tienda y comprar un paquete. Eso me ha salvado la vida más de una vez. Por otra parte, el que las pilas recargables duren menos que las baterías de ion-Litio es un mito: con mi A720 suelo sacar entre 200 y 400 fotos por carga. El único inconveniente real es el tiempo de carga del flash, más largo con pilas recargables.
Resumiendo: hoy por hoy, yo elegiría una Canon PowerShot, probablemente una A720, o quizás una SX110. La Panasonic Lumix LX3 también es una excelente opción, aunque algo más cara. Al margen de esos modelos, la relación calidad/precio queda un poco desbarajustada, por exceso de precio o falta de prestaciones.
Todo esto es en mi opinión, que no tiene que coincidir con la tuya, y los precios son aproximados y blablablá blablablá. Ya sabes el rollo O:-) .
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miércoles, 5 de agosto de 2009
La foto de la semana: Pilar
Hoy os presento una imagen tomada en un paseo matutino. A unos kilómetros de mi ciudad están construyendo un viaducto para que la nueva circunvalación salve un valle, y me dio la oportunidad de sacar algunas fotos interesantes. Estamos acostumbrados a pasar por estas construcciones cuando vamos por la autopista y no les damos mucha importancia, pero si nos detenemos a mirarlas, es sorprendente el tamaño que tienen.
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lunes, 27 de julio de 2009
La foto de la semana: Terracita
Hoy os presento una imagen de una de las calles más típicas de Zamora... pero con un toque diferente. La calle de Balborraz desciende en cuesta desde la Plaza Mayor hasta el río Duero siguiendo el antiguo trazado de un lienzo de muralla. Es habitual ver fotografías de esta calle tomadas desde su cima, pero la captura de esta semana está tomada precisamente en el sentido contrario, centrando la atención en la cuesta y en una agradable terraza de verano en lugar de en los bellos edificios decimonónicos. ¡Que la disfrutéis!

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lunes, 20 de julio de 2009
La foto de la semana: Hacia arriba
Siempre me han gustado las fotografías de huecos de escalera. Pero nunca había conseguido sacar una que me convenciera. Hasta ahora. A finales del mes pasado, en un edificio de oficinas de Madrid, tuve la oportunidad de obtener esta imagen, poniendo la cámara en el suelo y disparando con temporizador (para no salir yo). El resultado me gustó, por formas y por colores. Tiene ese halo abstracto que tanto me gusta en este tipo de fotografías.

sábado, 18 de julio de 2009
Fotografía para todos: La exposición, parte II
En la primera parte de este artículo, vimos los diferentes modos de exposición que ofrecen las cámaras fotográficas actuales. En esta segunda parte, voy a completar la discusión de los diferentes modos con dos parámetros adicionales muy relacionados con ellos.
En todos los modos salvo Manual, la cámara nos ofrece un control denominado compensación de exposición. Recordad que en estos modos la cámara evalúa la luminosidad de la escena y, en función de esto, configura la apertura y/o la velocidad. El problema es que a veces la cámara se equivoca, o no interpreta bien nuestras intenciones. Si estamos enfocando, por ejemplo, a una persona sobre un cielo claro, ¿queremos fotografiar la silueta de la figura, o preferimos que el cielo quede quemado pero que se vea la cara? En estos casos, la compensación de exposición nos permite corregir la medición hecha por la cámara, para que el resultado captado en la fotografía se acerque lo más posible a nuestras intenciones. Habitualmente es un proceso de prueba y error: tomaremos una fotografía con compensación 0 (o sea, sin modificar la exposición calculada por la cámara) y observaremos el resultado. En función de lo que veamos, repetiremos (o no) la fotografía, aumentando o disminuyendo la compensación de exposición según queramos sobreexponer o subexponer.
Además, como recordaréis, no son dos los parámetros que influyen en la exposición de una fotografía, sino tres. El tercero en discordia es la sensibilidad ISO, factor que hasta ahora había ignorado en este artículo por simplicidad. En los modos Programa y de Prioridad, la cámara permite dejar este parámetro en “automático”, o fijarlo manualmente, mientras que en el modo Manual debemos ajustarlo siempre nosotros. Si es la cámara quién elige la sensibilidad, procurará tomar el valor más bajo posible (para introducir poco ruido o grano) siempre que no resulte en un tiempo de exposición demasiado largo. Si la seleccionamos nosotros, por lo general procuraremos hacer lo mismo, teniendo en cuenta los efectos en el tiempo de exposición y/o la apertura, según nuestras preferencias. Suena un poco complicado, y requiere ir cogiendo experiencia según practicamos, por lo que, quizás, mientras nos hacemos con los controles más básicos (apertura y velocidad de obturación), lo mejor es ceñirnos a la sensibilidad estándar, ISO 100.
Con este artículo en dos partes completo lo que considero la teoría básica de la fotografía. Por supuesto, hay mucho más que explicar y que aprender, y podría seguir así ad infinitum. Pero creo que es mejor dejar de lado la teoría por un tiempo, y comenzar a ponerla en práctica. Mis próximos artículos hablarán de la forma adecuada de enfrentarse a diferentes tipos de escenas (paisajes, retratos, fotografía nocturna...), aplicando la teoría básica.
En todos los modos salvo Manual, la cámara nos ofrece un control denominado compensación de exposición. Recordad que en estos modos la cámara evalúa la luminosidad de la escena y, en función de esto, configura la apertura y/o la velocidad. El problema es que a veces la cámara se equivoca, o no interpreta bien nuestras intenciones. Si estamos enfocando, por ejemplo, a una persona sobre un cielo claro, ¿queremos fotografiar la silueta de la figura, o preferimos que el cielo quede quemado pero que se vea la cara? En estos casos, la compensación de exposición nos permite corregir la medición hecha por la cámara, para que el resultado captado en la fotografía se acerque lo más posible a nuestras intenciones. Habitualmente es un proceso de prueba y error: tomaremos una fotografía con compensación 0 (o sea, sin modificar la exposición calculada por la cámara) y observaremos el resultado. En función de lo que veamos, repetiremos (o no) la fotografía, aumentando o disminuyendo la compensación de exposición según queramos sobreexponer o subexponer.
Además, como recordaréis, no son dos los parámetros que influyen en la exposición de una fotografía, sino tres. El tercero en discordia es la sensibilidad ISO, factor que hasta ahora había ignorado en este artículo por simplicidad. En los modos Programa y de Prioridad, la cámara permite dejar este parámetro en “automático”, o fijarlo manualmente, mientras que en el modo Manual debemos ajustarlo siempre nosotros. Si es la cámara quién elige la sensibilidad, procurará tomar el valor más bajo posible (para introducir poco ruido o grano) siempre que no resulte en un tiempo de exposición demasiado largo. Si la seleccionamos nosotros, por lo general procuraremos hacer lo mismo, teniendo en cuenta los efectos en el tiempo de exposición y/o la apertura, según nuestras preferencias. Suena un poco complicado, y requiere ir cogiendo experiencia según practicamos, por lo que, quizás, mientras nos hacemos con los controles más básicos (apertura y velocidad de obturación), lo mejor es ceñirnos a la sensibilidad estándar, ISO 100.
Con este artículo en dos partes completo lo que considero la teoría básica de la fotografía. Por supuesto, hay mucho más que explicar y que aprender, y podría seguir así ad infinitum. Pero creo que es mejor dejar de lado la teoría por un tiempo, y comenzar a ponerla en práctica. Mis próximos artículos hablarán de la forma adecuada de enfrentarse a diferentes tipos de escenas (paisajes, retratos, fotografía nocturna...), aplicando la teoría básica.
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jueves, 16 de julio de 2009
Fotografía para todos: La exposición, parte I
Ya hemos visto los principales parámetros que hay que tener en cuenta al tomar una foto. Si habéis leído con atención los anteriores cuatro artículos, os estaréis preguntando “ya sé lo que es la apertura y la velocidad, pero, ¿cómo las elijo al hacer una foto?”.
Es una buena pregunta. Y la respuesta no es sencilla. Antiguamente se usaban una serie de “recetas” simples para calcular apertura y velocidad en función de las condiciones de iluminación. Por ejemplo, con película ISO 100 (o, como se decía entonces, “100 ASA”), en un día soleado usaríamos una velocidad de 1/60 s. y una apertura de f/11, mientras que si disparásemos a la sombra o el cielo estuviera nublado, pasaríamos a usar aperturas de f/8 y f/5,6 -respectivamente-, manteniendo la misma velocidad.
Los “niños ricos” disponían de un aparato llamado fotómetro, que medía la cantidad de luz de una escena y calculaba la apertura necesaria para una velocidad de obturación dada. En cualquiera de los dos casos, la estimación de la exposición se acababa haciendo más o menos hacía a ojo. Pero tampoco tenía mayor importancia, porque la película suele admitir bastante bien los errores de exposición, sobre todo si sobreexponemos (un fotógrafo experimentado resumiría esta frase diciendo que la película “tiene gran latitud”).
Con la fotografía digital la teoría es la misma, pero cambia cómo la aplicamos. Lo primero que hay que tener en cuenta es que las cámaras digitales admiten menos margen de error de exposición (tienen menos latitud), por lo que es crítico elegir la exposición adecuada. Afortunadamente, hoy en día, la mayoría de las cámaras químicas y todas las digitales incluyen un sistema de medición equivalente a un fotómetro, que nos asiste a la hora de elegir los parámetros, o incluso los fija por nosotros. La forma en que se hace esto viene determinada por el modo de exposición que seleccionemos en el dial de modos de la cámara.

Dial de modos de mi cámara, una Canon PowerShot A720 IS
Los modos más sencillos son Automático y Programa (etiquetados habitualmente como Auto y P). Estos dos modos son similares, y dejan la elección de los dos parámetros (apertura y velocidad) enteramente en manos de la cámara. Se diferencian únicamente en que el modo Programa ofrece algunos controles adicionales sobre el modo Automático. Estos modos son los únicos disponibles en la mayor parte de las cámaras compactas, ya que son los más adecuados para alguien que simplemente quiere sacar la foto sin preocuparse de nada más. Pero si somos un poco serios con la fotografía o queremos aprender, en seguida se nos quedarán pequeños.
Un poco más complejos son los modos de Prioridad a la Apertura (A o Av) y Prioridad a la Velocidad de Obturación (S o Tv). En estos modos, nosotros fijamos uno de los parámetros (la apertura o la velocidad de obturación, respectivamente), y la cámara determina el otro, en función de la luminosidad de la escena. El modo de Prioridad a la Apertura es adecuado cuando nos interesa controlar la profundidad de campo, y el de Prioridad a la Obturación, cuando queremos seleccionar una determinada velocidad.
Por último, nos encontramos el modo Manual (M). En él, quedan en nuestras manos tanto la apertura como la velocidad de obturación, y somos los únicos responsables de conseguir una imagen correctamente expuesta. Es, quizás el más sencillo de entender, pero también es el más complicado de aplicar. En este modo podemos aplicar las recetas de la fotografía clásica, por supuesto, pero casi todas las cámaras nos ofrecen algún tipo de indicación sobre la luz de la escena (histograma, desviación de la exposición recomendada, etc.), que nosotros podemos utilizar, como si de un fotómetro se tratara, para ayudarnos a decidir apertura y velocidad.
Y esto es todo por hoy. Quedan aún un par de temas por tratar respecto a la exposición, pero para no hacer más largo este artículo, los dejaremos para el próximo día.
Es una buena pregunta. Y la respuesta no es sencilla. Antiguamente se usaban una serie de “recetas” simples para calcular apertura y velocidad en función de las condiciones de iluminación. Por ejemplo, con película ISO 100 (o, como se decía entonces, “100 ASA”), en un día soleado usaríamos una velocidad de 1/60 s. y una apertura de f/11, mientras que si disparásemos a la sombra o el cielo estuviera nublado, pasaríamos a usar aperturas de f/8 y f/5,6 -respectivamente-, manteniendo la misma velocidad.
Los “niños ricos” disponían de un aparato llamado fotómetro, que medía la cantidad de luz de una escena y calculaba la apertura necesaria para una velocidad de obturación dada. En cualquiera de los dos casos, la estimación de la exposición se acababa haciendo más o menos hacía a ojo. Pero tampoco tenía mayor importancia, porque la película suele admitir bastante bien los errores de exposición, sobre todo si sobreexponemos (un fotógrafo experimentado resumiría esta frase diciendo que la película “tiene gran latitud”).
Con la fotografía digital la teoría es la misma, pero cambia cómo la aplicamos. Lo primero que hay que tener en cuenta es que las cámaras digitales admiten menos margen de error de exposición (tienen menos latitud), por lo que es crítico elegir la exposición adecuada. Afortunadamente, hoy en día, la mayoría de las cámaras químicas y todas las digitales incluyen un sistema de medición equivalente a un fotómetro, que nos asiste a la hora de elegir los parámetros, o incluso los fija por nosotros. La forma en que se hace esto viene determinada por el modo de exposición que seleccionemos en el dial de modos de la cámara.
Dial de modos de mi cámara, una Canon PowerShot A720 IS
Los modos más sencillos son Automático y Programa (etiquetados habitualmente como Auto y P). Estos dos modos son similares, y dejan la elección de los dos parámetros (apertura y velocidad) enteramente en manos de la cámara. Se diferencian únicamente en que el modo Programa ofrece algunos controles adicionales sobre el modo Automático. Estos modos son los únicos disponibles en la mayor parte de las cámaras compactas, ya que son los más adecuados para alguien que simplemente quiere sacar la foto sin preocuparse de nada más. Pero si somos un poco serios con la fotografía o queremos aprender, en seguida se nos quedarán pequeños.
Un poco más complejos son los modos de Prioridad a la Apertura (A o Av) y Prioridad a la Velocidad de Obturación (S o Tv). En estos modos, nosotros fijamos uno de los parámetros (la apertura o la velocidad de obturación, respectivamente), y la cámara determina el otro, en función de la luminosidad de la escena. El modo de Prioridad a la Apertura es adecuado cuando nos interesa controlar la profundidad de campo, y el de Prioridad a la Obturación, cuando queremos seleccionar una determinada velocidad.
Por último, nos encontramos el modo Manual (M). En él, quedan en nuestras manos tanto la apertura como la velocidad de obturación, y somos los únicos responsables de conseguir una imagen correctamente expuesta. Es, quizás el más sencillo de entender, pero también es el más complicado de aplicar. En este modo podemos aplicar las recetas de la fotografía clásica, por supuesto, pero casi todas las cámaras nos ofrecen algún tipo de indicación sobre la luz de la escena (histograma, desviación de la exposición recomendada, etc.), que nosotros podemos utilizar, como si de un fotómetro se tratara, para ayudarnos a decidir apertura y velocidad.
Y esto es todo por hoy. Quedan aún un par de temas por tratar respecto a la exposición, pero para no hacer más largo este artículo, los dejaremos para el próximo día.
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martes, 14 de julio de 2009
La foto de la semana: Nuevos Ministerios
Hoy os presento una imagen del que es el edificio más alto de mi ciudad. Se trata de una vista en contrapicado del edificio de los Nuevos Ministerios, tomada a pulso al caer la tarde. De ella me gustan las líneas verticales confluyendo hacia el punto de fuga, y la combinación de colores azules y grises.

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lunes, 22 de junio de 2009
La foto de la semana: Puesta de luna
La foto de esta semana ha sido elegida por aclamación popular. No suelo tener demasiado en cuenta la popularidad a la hora de decidir qué publico en este espacio semanal, pero en este caso los visitantes coinciden plenamente con mi juicio. No sólo ha recibido más de 80 visitas y 12 favoritas en unos pocos días; es, también, una de mis favoritas, desde el momento en que la revelé.
La tomé en la pasada quedada de Noctambulos.org. Es el resultado de un conjunto de ocho exposiciones de 64 segundos cada una tomadas a ISO 80 y f/2,8, sumadas y apiladas usando Paint.NET. Fue un proceso un tanto laborioso, pero necesario para obtener un resultado para el que mi humilde cámara no está diseñada ni por asomo. ¿Quién dijo que no se podía hacer fotografía de muy larga exposición con una compacta?

La tomé en la pasada quedada de Noctambulos.org. Es el resultado de un conjunto de ocho exposiciones de 64 segundos cada una tomadas a ISO 80 y f/2,8, sumadas y apiladas usando Paint.NET. Fue un proceso un tanto laborioso, pero necesario para obtener un resultado para el que mi humilde cámara no está diseñada ni por asomo. ¿Quién dijo que no se podía hacer fotografía de muy larga exposición con una compacta?
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viernes, 19 de junio de 2009
Microrrelato
Dama de Agua ha elegido una de mis fotografías, Pasillo, para ilustrar un microrrelato que ha publicado en su blog. El texto en cuestión se titula Viejas amigas, y, aunque corto, merece la pena leerlo. Os lo recomiendo.
lunes, 8 de junio de 2009
La foto de la semana: Fumando
Hoy os presento una fotografía de un género que no suelo practicar mucho: el retrato. Creo que un buen retrato tiene que captar la esencia de la persona retratada. Y eso es difícil. Por suerte, en esta ocasión capturé una de esas imágenes. En plena quedada de Noctambulos.org, estábamos a punto de entrar a comer, pero Alfonso y yo nos quedamos un rato charlando en la terraza. Y fue cuando le hice este retrato. Vosotros juzgaréis.
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